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Dios es amor

La blasfemia contra el Espíritu Santo.

Leemos en las Sagradas Escrituras:
"El que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón nunca, antes bien será reo de pecado eterno" (Mc 3,29; Cf. Mt 12:32; Lc 12:10).



«La ‘blasfemia’ (de la que se trata) no consiste en el hecho de ofender con palabras al Espíritu Santo; consiste, por el contrario, en el rechazo de aceptar la salvación que Dios ofrece al hombre por medio del Espíritu Santo, que actúa en virtud del sacrificio de la cruz... Si Jesús afirma que la blasfemia contra el Espíritu Santo no puede ser perdonada ni en esta vida ni en la futura, es porque esta ‘no remisión’ está unida como causa suya la ‘no penitencia’ es decir, al rechazo radical del convertirse... Ahora bien, la blasfemia contra el Espíritu Santo es el pecado cometido por el hombre que reivindica un pretendido ‘derecho’ de perseverar en el mal ―en cualquier pecado― y rechaza así la redención... (Ese pecado) no permite al hombre salir de su auto prisión y abrirse a las fuentes divinas de la purificación de las conciencias y remisión de los pecados”. Se trata de una actitud exactamente opuesta a la condición de docilidad y de comunión con el Padre en el que vive Jesús, tanto en su oración como en sus obras, y que él enseña y recomienda al hombre como actitud interior y como principio de acción» (Beato Juan Pablo II, 25 de junio de 1990).

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