POR LOS OJOS
Por los ojos entra el mal en el hombre.
Cuidemos nuestras miradas porque hoy en día el mal se presenta muy seductor a nuestra vista, y especialmente la televisión y el cine llevan la corrupción a las almas, incluso a los más pequeños, quitándoles la inocencia y pureza, y a nosotros provocándonos toda clase de tentaciones.
Recordemos la tentación de Eva en el Paraíso. Dice el Génesis que Eva estaba mirando el árbol prohibido. En realidad no tendría ni que haberlo mirado, ya que Dios le había prohibido comer de él o tocarlo. Pero vemos que Eva estaba cerca del árbol y lo estaba mirando, estaba curioseando.
El demonio la tentó y Eva empezó a ver que el fruto de ese árbol era apetitoso, lindo para la vista, parecía fruta jugosa, etc., etc.
Hoy esto no ha cambiado, y la tentación sigue siendo igual, porque igual es el hombre de ahora al de aquellos tiempos, e igual es Satanás, que no puede cambiar porque está congelado en el mal, y siempre actúa de la misma manera.
Entonces el diablo nos presenta la tentación como algo agradable, nos muestra los frutos del placer como apetitosos, y nos lo muestra a la vista, porque sabe que por ese sentido es que entra el pecado en el hombre, ya que viendo, se desea; y luego, se realiza lo que el corazón deseó.
Así que atención, hagamos la “vista gorda”, es decir, no miremos ni televisión ni miremos películas que si no son del todo pornográficas, por lo menos tienen muchas escenas inconvenientes o peligrosas para nuestra virtud, y además, nos corrompen nuestra forma de pensar.
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